La reparación de tuberías sin obra es un conjunto de técnicas relativamente recientes y muy innovadoras, pero mal conocidas, pese a sus indudables ventajas. Algunos de sus beneficios más reseñables estriban en su economía, su limpieza, y la rapidez de su ejecución, ya que además son llevadas a cabo por profesionales especializados, experimentados y con un alto conocimiento de su campo de actuación.

 

Existen variadas técnicas en virtud del diámetro y longitud de las tuberías, pero en todo caso se aplican a grandes infraestructuras industriales y de grandes superficies, por lo que no se trata de formas de rehabilitación convencionales.

 

Rehabilitar tuberías sin obra: qué técnicas existen

 

Entre las variopintas modalidades a la hora de rehabilitar tuberías sin necesidad de obrar zanja alguna, se encuentran varias que se corresponden con tecnologías punteras, como por ejemplo las de luces ultravioletas. Pero para ello se ha de contar con empresas que posean pleno conocimiento y experiencia en la práctica de este conjunto de tecnologías, y que por lo tanto incluyan en su nómina un plantel de profesionales especializados en tal ámbito. Además, deben hallarse familiarizados con las normativas, estándares y protocolos de trabajo establecidos a nivel internacional (y también con sus peculiaridades en cada país concreto) en cuanto a seguridad, vestimenta y formas de seguridad y prevención de riesgos laborales, etc.

 

El hecho de no efectuar la zanja ahorra considerables molestias al vecindario y negocios circundantes, además de evitar la interrupción de las actividades económicas, comerciales y productivas, y, sobre todo, de escatimar una gran porción de gastos a quien haya de invertir en estas reparaciones. Además, se evitan otras consecuencias no deseadas, como mucha más contaminación acústica, o más polvo y suciedad. Por tales razones, debe considerarse que estos sistemas son definitivamente más modernos y avanzados en todos los sentidos que los obsoletos y un tanto enojosos procedimientos tradicionales.

 

Los varios sistemas de rehabilitación de tuberías sin zanja serían:

  • Rehabilitación con packers o empacadores: es decir, determinados componentes hinchables que se amoldan o ajustan al diámetro de la tubería que se esté reparando. Es un sistema que se considera especialmente idóneo para el saneamiento de puntos concretos. Una vez localizada la avería de que se trate, el empacador se transporta hasta la sección de la tubería que ha de ser saneada, y allí se infla hasta que llene el tubo a reparar, y de este modo haga posible que el material empleado para el saneamiento se pegue a la superficie dañada.
  • Rehabilitación con manga CIPP. Es una forma de renovar tuberías sin obra recomendado especialmente para aquellas que se hallen muy dañadas o bien para una renovación de infraestructuras a nivel integral. Se extrae la tubería a renovar mediante una manga de poliéster o de fibra de vidrio, que se haya impregnado previamente de determinadas resinas con diversas propiedades mecánicas, como por ejemplo la resina epóxica (una resina de gran adherencia empleada para construir bicicletas, aviones, etc). Con un pozo o arqueta, se introduce la tubería nueva dentro de la antigua, y así se acaba con la fuga. Con ello se logra una nueva infraestructura más resistente que la anterior.
  • UVA. Es la forma de curado de tuberías sin zanja que emplea para su cometido rayos ultravioleta. Se destina a pequeños diámetros y longitudes más bien escuetas. Se trata de una forma de trabajo notoriamente breve y rápida.
  • Vapor de agua. Es una modalidad de trabajo que emplea agua sobrecalentada, y está indicada sobre todo para tuberías con problemas de infiltraciones. Es el sistema más antiguo de reparación de tuberías sin obra.

 

Como podemos apreciar, la rehabilitación sin zanja es un campo lleno de ventajas.